Grecia

Hace poco estuve viajando por Grecia y te lo comparto. El viaje fue inicialmente planteado como un viaje “Mitológico”, donde íbamos a recorrer distintos puntos icónicos de la mitología griega. Si bien fue un viaje cargado de historia, religión y filosofía, no faltaron los paisajes ni las comidas.
Tal y como pasó con Schwarzwald, fue uno de esos viajes en los que no tenía mucha idea de qué se iba a hacer ni dónde se iba a ir. La organización fue impecable y totalmente dejada en manos de mis acompañantes.

Esta foto representa tan solo 20x16 celdas de lo que fue un Google Sheets de 560 celdas y 2642 palabras con información del viaje. Sí, las conté:
=SUM(ARRAYFORMULA(LET( all_data, { 'Itinerario'!A:Z; 'ATENAS'!A:Z; 'SANTORINI'!A:Z; 'DELFOS'!A:Z; 'METEORA'!A:Z; 'OLIMPO'!A:Z; 'PELION'!A:Z; 'NAFPLIO'!A:Z; 'MICENAS | EPIDAURO'!A:Z; 'Comida'!A:Z; 'Palabras'!A:Z }, IF(all_data="", 0, LEN(TRIM(all_data)) - LEN(SUBSTITUTE(TRIM(all_data), " ", "")) + 1))))
Una organización que si bien no lo aparenta, fue muy desestructurada. Lejos de definir cada cosa que íbamos a hacer, nos ofrecía una idea abstracta de las ciudades que queríamos visitar y, sobre todo, nos brindaba información que nos ayudaba a tomar mejores decisiones en el día a día.

Atenas fue lo más quilombo de todo, muy ciudad. Sucia y bastante gente en la calle. Lo que más me llamó la atención de la sociedad es lo que se fuma, adentro del auto y a puertas cerradas. No era raro entrar a un local o incluso taverna y encontrar olor a cigarrillo. La calle es naturalmente caótica, donde dominan la percepción de profundidad y el sentido común por sobre las luces del semáforo y los carteles de ‘STOP’. Me recordó un poco al manejar de Argentina y a la incansable frase de Pablow de la ley como conjunto de guidelines más que reglas. De la mano, también fue notoria la poca policía en la calle, y si la había, se comportaba exactamente como un ciudadano más, a diferencia de lo que acostumbro en Barcelona donde la guardia urbana se asemeja más a un transeúnte de traje y privilegios.
Estuvimos 2 días al principio y uno al final del viaje. En Atenas visitamos la Acrópolis, el templo de Zeus Olímpico, creo que algún museo, iglesias, la plaza Sintagma y nos faltó visitar el Ágora antigua que solo vimos desde lejos. Luego de adaptarse un poco a la llegada y hacer una breve visita a la isla de Santorini, arrancó la travesía en auto, acá te dejo el mapa del recorrido -> Mapa del recorrido
Para poder recorrer las ciudades que teníamos en mente no quedó otra que alquilar un auto. Muy a mi pesar, tuvimos que ir por un auto alemán y no japonés. Es la primera vez que manejo tanto fuera de Argentina pero, como aludí previamente, el andar de los griegos no difiere demasiado del nuestro. Sumado a eso, las rutas están mejor mantenidas y las señales de tránsito abundan. Me tocó manejar solo pero lo disfruté, extrañaba manejar como lo hacía en Argentina. El auto estaba lleno de chiches, corregía solo si te ibas del carril, miraba los carteles de velocidad de la ruta y te alertaba si te pasaste, etc. Lo único que faltaba eran los sensores de proximidad, algo básico, por lo que aparentemente había que pagar a parte.

Grecia es un lugar que está lleno de historia y mitología, cuna de la democracia y parte de la cultura occidental. Tengo que admitir que nunca me interesó demasiado la historia y me cuesta mucho recordarla, pero fue interesante conocer la historia desde la mitología. Una de las guías nos dijo que “en todo mito hay una verdad histórica contada a medias” y no pude evitar pensar que en toda historia, hay también una mentira bien contada. Me gusta pensar que, así como hoy Hollywood moldea la realidad con el cine, los griegos hacían lo mismo con sus mitos. Al final, no sobrevive lo que pasó, sino lo que mejor se narra.
De las ciudades que visitamos, las que más me inquietaron fueron aquellas que se mencionaban en los mitos que iba escuchando. Así como Hércules, Querefonte (amigo de Sócrates) y Edipo, nosotros también visitamos Delfos. Para los griegos, Delfos es “ombligo del mundo”, habremos escuchado unas 5 veces el mito que Zeus soltó dos águilas desde extremos opuestos del universo y se encontraron ahí. Pero había algo más, en Delfos también se encontraba el oráculo, conceptos interesantes si los hay en la historia de la humanidad. ¿Quien era el oráculo ? ¿Qué hacía para que vuelvas a preguntarle? ¿Existiría el Oráculo as a service? En fin. Mientras pasábamos por el templo de Apolo, pensamos qué le hubiésemos preguntado al oráculo si estuviésemos viviendo en esa época. Yo pensé en algo un tanto trascendental, quería saber si debería o no tener hijos, preguntas si las hay para alguien de 30 años en 2026. Mi amigo le preguntó si este año ganaba River. Lo curioso, fue que al día siguiente nos encontramos con esto camino a Meteora. Los que me conocen saben que no hay nada más lejos de mi marco teórico que la divina providencia y tampoco tengo la reputación académica necesaria para andar fabulando con el destino, pero fue más que divertido encontrarnos un chupete al día siguiente. Quedo a la espera de como le va a River

La siguiente parada diría que fue el lugar que más me gustó, por la naturaleza y singularidad de la arquitectura. Meteora tiene unas montañas de origen volcánico de las cuales nunca vi nada similar. Se nos dijo que hubo un momento que todo eso era océano y que podíamos encontrar crustáceos y conchas de mar entre las piedras. Fue difícil elegir qué imagen poner en el post, pero si te interesa acá te dejo otras.
Si le pasase a un LLM el contenido entero de las charlas que tuvimos mientras viajábamos, dentro de las categorías más frecuentadas estaría la religión. Como siempre, este tipo de charlas me traían inevitablemente a la cantidad de tiempo que le dediqué en mi adolescencia, en forma de retiros, sacramentos, seminarios y libros que leí. De los libros terminé haciendo una lista, si me la pedís tal vez te la paso. Hablar de religión y espiritualidad fue tanto inevitable como gratificante. De la mano hubo charlas de política, iglesia como institución e iglesia como comunidad y obviamente los trending topics de los últimos años: IA, soberanía cognitiva, acceso a la información, evolución, identidad y conciencia. Algunos de los viajes fueron simplemente fascinantes.

La lectura fue una parte importante del viaje. Una característica fundamental de este grupo es que está todo bien si tu estamina social está baja y te ponés a leer en el medio de un café, en el auto o cuando sea. Uno lee y dos hablan, dos leen y el otro mira el techo o los tres leen, no pasa nada. Mientras que mi amigo leyó 3 libros en todo el viaje yo no pude terminar el que ya tenía empezado. Te comparto su review:
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Mitología (Edith Hamilton): Bastante completo; destaca porque cita y se apoya en los autores originales de los mitos.
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24 horas en la antigua Roma (Philip Matyszak): Inmersivo; y relata la vida cotidiana en Roma, con contenido que parece bien fundamentado. No faltó la oportunidad de que nos contara alguna que otra historia que leyó en el libro que llamaba a la reflexión.
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Dioses y héroes de la antigua Grecia (Robert Graves): Más corto; útil como repaso y refuerzo de lo leído en Hamilton.
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La canción de Aquiles (Madeline Miller): Todavía lo está leyendo pero viene bien.
En mi caso, Deméter y Perséfone me encontraron leyendo Entangled Life: How Fungi Make Our Worlds, Change Our Minds & Shape Our Futures, así que aprovechamos una caminata para salir a buscar hongos. Fue un fracaso total, pero de la nada, se había sumado una nueva side quest al itinerario. Ahora cada lugar al que íbamos nos encontraba mirando al piso, en busca de algún hongo. La manija fue tal, que un día de lluvia, salimos a recorrer con el auto exclusivamente lugares donde podíamos encontrarlos. No fue hasta el día siguiente que, cerca del monte Olimpo, encontramos todos estos. El éxtasis fue total.
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Por último, la gastronomía: rica, novedosa, pero repetitiva. Tal vez cometimos el error de siempre ir a tavernas de comida típica griega y si bien no probamos mejor Gyros que en The Quick Greek (Barcelona), la comida era barata y de calidad. Te traían agua y postre por default y la atención fue excelente. La calidad de la soda: superlativa (soda1, soda2 y soda3). Creo que no hubo lugar en el que no hayamos pedido Saganaki de entrada, ya después del tercer restaurante se supo que no iba a haber escapatoria. Solo al Saganaki (aka Feta Cheese) le siguieron el Souvlaki y la Moussaka pero también hubo pescado, carnes rojas y, por supuesto, muchísimos cafés.
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Si llegaste hasta acá te habrás dado cuenta que este post fue más que nada informativo pensado para familia y amigos pero si tengo que darle un cirre, diría que Grecia fue menos un destino y más una excusa para salir de la rutina, dejar la compu por un rato y tocar pasto.













